sábado 1 de noviembre de 2008

La película del mes: "El Imperio del Sol", de Steven Spielberg (1987)


Obra maestra de Steven Spielberg y una de las mejores películas de las últimas décadas

Si prestamos atención a algunos de los muchos dichos, consejos, ideas y supersticiones que desde tiempos casi inmemoriales han surgido desde lo más profundo de algunos de los rincones más oscuros y desconocidos de ese gigante de la producción cinematográfica que es Hollywood, podemos llegar a encontrar algunas de las expresiones más curiosas y extravagantes de cuantas pueden observarse en el complejo mundo del lenguaje cinematográfico en todos sus niveles, pudiendo señalar algunas citas realmente memorables.

Muchos han sido los artistas, técnicos de sonido e imagen, directores, diseñadores de vestuario y compositores de bandas sonoras los que, valiéndose de una dilatada experiencia obtenida tras varias décadas de trabajo en la industria del cine, han llegado a concebir algunas de estas expresiones casi míticas acerca de la compleja labor que supone el séptimo arte, tratándose muchas de ellas de consejos y afirmaciones formuladas sobre lo que se debe y lo que no se debe hacer a la hora de realizar una película, sea del género que sea.

Algunos de estos viejos proverbios suponen toda una lección sobre el mundo de la realización cinematográfica, advirtiendo a los directores y a los artistas noveles acerca de los peligros que puede entrañar el volcarse precipitadamente en un estudio de cine sin contar aún con la preparación técnica necesaria, un consejo que puede ser aplicado a cualquier persona que trabaje en este fascinante mundo, desde los actores, pasando por los directores de fotografía y los técnicos de montaje, hasta llegar a los directores. Nadie se salva de prestar atención a este tipo de consejos.

Pero si nos sumergimos un poco más en este aparente mar de sabiduría y experiencia, podemos darnos cuenta de cómo se produce también la filtración de algunas antiguas máximas del oficio que, en algunos casos, llegan a resultar verdaderos fiascos y formulaciones completamente erróneas acerca del mundo del cine, demostrando una vez más que nada está escrito y que siempre habrá una puerta abierta a nuevas ideas y a nuevas expresiones audiovisuales, algunas de las cuales nos han dado verdaderas obras maestras del cine.

Un viejo proverbio que ejemplifica a la perfección esta última tesis reza lo siguiente: “No trabajar nunca con niños o animales”……Es en estos momentos cuando se que alguno de vosotros, queridos lectores, se encuentra subido por las paredes o tirándose obstinadamente de los pelos por compartir la misma opinión que destila esta pequeña frase en cursiva, lo cual es completamente loable, ya que por desgracia, el cine de los últimos veinte años nos ha obsequiado con una larga lista de películas que, enfocando la historia desde un punto de vista casi exclusivamente infantil y dirigido al público más pequeño, han inundado nuestras pantallas con títulos tales como “Liberad a Willy”, “Mi gran amigo Joe” o “Lago Ness”, películas que a pesar de resultar simpáticas y entretenidas (sin olvidar por supuesto al grupo de edad al que normalmente van dirigidas), no consiguen alcanzar la categoría de grandes producciones o de pequeñas grandes películas, algo que ha hecho que el viejo proverbio haya calado muy profundamente entre el público en general.

Pero es en esta entrada en la que me gustaría llamar la atención sobre el hecho de que la expresión “No trabajar nunca con niños o animales” no siempre se cumple, especialmente si nos fijamos en el cine que cuenta con niños entre las filas de sus principales protagonistas. En este sentido, existe una maravillosa película que si bien es cierto no se suele contar entre las cintas más conocidas de su autor, se trata sin lugar a dudas de una de sus películas más celebradas y logradas, y a nivel personal de una de mis películas favoritas de su director. La cinta a la que me estoy refiriendo se trata de El Imperio del Sol, una épica y maravillosa producción dirigida por Steven Spielberg en 1987 y que tenía como principal protagonista al por aquel entonces desconocido Christian Bale, el cual contaba con tan solo 13 años en el momento de la filmación de esta película, la cual vamos a comentar a continuación.

La cinta nos narra la odisea de Jamie Graham (Christian Bale) un niño perteneciente a la clase alta británica que vive con sus padres en el Asentamiento Internacional de la ciudad de Shangai durante los días previos a la ocupación japonesa de la ciudad, a finales de 1941. A pesar de encontrarse a miles de kilómetros de su hogar, tanto Jaime como sus padres hacen la vida normal que se supone típica de los británicos coloniales: la familia vive en una espectacular casa que parece sacada de la campiña inglesa, Jaime asiste diariamente a sus lecciones de canto junto con sus compañeros de coro, mientras que su padre juega al golf en el jardín y asiste a reuniones de la población británica local en las que se habla de negocios o del curso de la guerra en Europa, donde los ejércitos del Tercer Reich han invadido y ocupado casi toda Europa adentrándose ahora en los inmensos territorios de la Unión Soviética. A pesar de la relativa calma que Jamie y su familia disfrutan en la zona no ocupada de Shangai, los ecos de la guerra se hacen sonar por todas partes: ya hace más de cuatro años que la Segunda Guerra Chino-Japonesa se encuentra oficialmente en marcha y es solo cuestión de tiempo que los japoneses lancen su ataque definitivo contra las colonias europeas asentadas en China y en el Sudeste Asiático.

Finalmente, el 8 de diciembre de 1941 (un día después del ataque aéreo a la base naval de Pearl Harbour), los japoneses dan luz verde a la conquista del Asía y del Pacífico, atacando el Asentamiento Internacional de Shangai con la marina y el ejército de tierra. En la ciudad, la situación es caótica. Miles de personas intentan huir ante la inminente llegada de los japoneses mientras que los colonos europeos tratan desesperadamente de abandonar la ciudad o de dirigirse a las principales embajadas. Entre ellos se encuentran Jamie y su familia, los cuales se ven obligados a abandonar su coche y a huir a pié ante la marea de gente que inunda las calles. Durante la huida, Jamie se separa de sus padres inesperadamente tras un intento de recuperar un pequeño avión de juguete que se le cae al suelo, dando comienzo a la odisea de su vida.


Tras volver a su casa desierta y pasar allí unos días, Jamie se encontrará de bruces con Basie (John Malkovich), un soldado del ejército norteamericano que consentirá a Jim acompañarle, acabando los dos finalmente internados en un campo de prisioneros japonés situado a las afueras de Shangai, donde nuestro protagonista se reencontrará con algunos de los amigos de sus padres (hechos ahora prisioneros de guerra por los japoneses), y donde su relación con el misterioso Basie crecerá cada vez más, ganándose el respeto y la admiración tanto de sus compañeros de cautiverio como de sus captores japoneses.

El Imperio del Sol constituye, sin duda alguna, una de las obras cumbres de la carrera de Steven Spielberg, la cual, a pesar de verse ensombrecida por otras películas de su director como “La Lista de Schindler”, “Tiburón”, “E.T. El Extraterrestre” o “Salvar al Soldado Ryan”, sigue constituyendo hoy en día toda una obra maestra y una de las cintas más personales de Spielberg, la cual se centra en tratar un drama humano como es el de la guerra y el de la pérdida y separación entre los seres queridos pero sin caer en los tópicos habituales del género, dejando por supuesto un momento para dejar caer una lágrima, pero para nada gratuito.

A nivel artístico, la actuación del jovencísimo Christian Bale resulta completamente formidable, pudiendo observar perfectamente en su caracterización del personaje de Jim el cambio brusco que el protagonista sufre en su paso de la niñez a la adolescencia y la madurez, todo ello acontecido en un entorno notoriamente hostil y difícil como es el de la vida en un campo de concentración. Por su lado, la interpretación de John Malkovich constituye uno de los puntos de inflexión de la película, sirviendo como nexo de unión entre Jim y algunos de los demás personajes de la película y dotando a su papel de ese hálito de misterio y de excentricidad que suele caracterizar al actor. La cinta también cuenta con la participación de Miranda Richardson y de Nigel Havers, los cuales interpretan a una compañera de cautiverio de Jim y al médico de la población residente respectivamente, los cuales también influirán notablemente en el comportamiento de Jim y en el cambio brusco que sufre respecto a sus ideales y a su forma de ver la vida como consecuencia de la terrible experiencia personal que vive durante todos sus años de cautiverio. Por otro lado, y a nivel técnico, la acostumbrada presencia de John Williams en sus labores de compositor en el cine de Spielberg, así como de Michael Kahn en el montaje y de Allen Daviau en la fotografía (esta fue una de sus últimas colaboraciones con el director), resulta como siempre excelentes, en especial la fotografía, que dota a la película de una iluminación y de una utilización del entorno del campo realmente buenas.

La película (se que encuentra basada en la novela homónima de J. G. Ballard publicada en 1984 y basada en parte de sus propias experiencias de juventud), nos presenta el drama vivido por Jim desde una perspectiva muy aceptable que no ofrece concesiones al llanto fácil y que trata de ofrecernos la historia desde un guión muy bien elaborado por Tom Stoppard, dando como resultado una película realmente emocionante en todos los sentidos, pero sin caer en apenas ningún tópico o recurso demasiado utilizado en el cine.

Sin más dilación, os dejo con una pequeña escena de la película que recoge el momento en el que la aviación norteamericana bombardea las instalaciones del campo de concentración, originando el espectacular encuentro que Jim tendrá con el piloto de un caza Mustang P-51, una escena que para mi gusto representa todo lo que Steven Spielberg nos quiere mostrar en este maravilloso film, una película altamente recomendable y una de las grandes joyas de los últimos veinticinco años. Disfrutadlo.


domingo 21 de septiembre de 2008

De nuevo, el destino se lleva a otro de los mejores


En una época en la que el mundo en el que vivimos se ve constántemente sacudido por la pérdida irreparable de inocentes seres humanos fallecidos en tragedias tan tristemente recientes como la del terrible accidente aéreo de Barajas (a cuyas víctimas La Ciudad de los Náufragos rinde un sincero homenaje), o la brutal guerra que hace muy poco tiempo ha conducido al desastre y al sufrimiento a una buena parte de los habitantes de la región del Cáucaso, el mundo de la música se ve también sacudido por la pérdida de algunos de sus más ilustres padres, que aunque cuya muerte no haya estado rodeada de las circunstancias tan terribles e injustas que han padecido las víctimas de los dos acontecimientos anteriores, estas no dejan de ser también muertes inocentes que no hacen otra cosa que sumarse a las personas que, desgraciadamente, abandonan cada día nuestro mundo debido a las más diversas causas.

El personaje recientemente fallecido al que me estoy refiriendo se trata nada más y nada menos que de Richard Wright, teclista, compositor y miembro fundador de la magna banda de rock británico Pink Floyd, a la cual ya me he referido en varias ocasiones en este blog. Wright (nacido el 28 de julio de 1943 en Hatch End, Inglaterra) falleció el pasado lunes, día 15 de septiembre a la edad de 65 años, víctima de una reciente lucha contra el cáncer en su domicilio en Gran Bretaña. Autor de fantásticos temas como "The great gig in the sky" o "Us and theme" (ambos pertenecientes al álbum The Dark Side of the Moon, el cual fue comentado ya en esta página), Richard Wright a supuesto una gran inspiración para decenas de teclistas y compositores a lo largo de sus más de 40 años de carrera, durante los cuales desempeñó una labor fundamental en la composición y ambientación de los fantásticos discos de Pink Floyd, cuyo resultado no sería el mismo sin sus inestimables aportaciones. La muerte de Wright se une ya a la de otro importante miembro de la banda, Syd Barrett, uno de los principales fundadores del grupo y su primer gran líder, el cual falleció en el 2006 a causa de un cáncer pancreático.

Desde La Ciudad de los Náufragos no podemos hacer otra cosa que rendirle un pequeño homenaje a esta gran figura del panorama musical. A continuación os dejo con un pequeño pero original vídeo musical dirigido por Alex Chartrand y Justin Thomson, con el cual quiero rendir homenaje, no solo a Richard Wright, sino a todas aquellas personas que recientemente han abandonado este mundo en tragedias como la del aeropuerto de Barajas o la guerra de Osetia. Escuchando la canción del vídeo lo entenderéis perfectamente.


viernes 19 de septiembre de 2008

La vuelta al mundo real


Tras el final de los siempre temidos exámenes de septiembre, y tras realizar unas cortas, pero intensas vacaciones recorriendo ese gran país llamado Francia (una experiencia realmente inolvidable), La Ciudad de los Náufragos se enfrenta al doble reto de volver a ponerse al día en las cuestiones culturales que siempre son expuestas y debatidas en esta página, al mismo tiempo que el advenimiento del nuevo curso hace ya temblar (a la vez que interesar y fascinar, todo hay que decirlo), a este vuestro anfitrión, por lo que se intentará compaginar la publicación de entradas con las responsabilidades académicas de la misma forma que se ha estado haciendo hasta ahora, a pesar de lo cual os pido disculpas de ante mano por los amplios periodos de tiempo en los que esta página se distingue desgracidamente por la ausencia de publicaciones, por lo que trataré de solucionar este último punto de la mejor forma posible.

Un saludo a todos y hasta pronto!

miércoles 20 de agosto de 2008

Premio "Weblog Brillante" 2008

Tal y como os comenté en la anterior entrada publicada, La Ciudad de los Náufragos ha tenido el honor de recibir el premio Weblog Brillante 2008 de manos de Zina, quién desde hace ya algún tiempo dirige una maravillosa bitácora en la que esta joven de 16 años nos expone su particular, honesta y realista visión de la vida a través de una serie de interesantísimos artículos semanales en los que trata temas muy variados tales como la preocupación por el Medio Ambiente, la educación, la pasión por el mar y el surf y la situación general de nuestra sociedad, todo ello acompañado por un genial diseño y por la espléndida capacidad de su autora de transmitirnos sus sentimientos y pensamientos a través de las palabras. Sin duda alguna, uno de los mejores blogs de cuantos me haya podido encontrar a lo largo y ancho de la red. Nuevamente, te doy las gracias Zina.

Por otro lado, y en función de las normas que acompañan al premio Weblog Brillante, me toca elegir al menos a otros siete blogs para este premio. A continuación os dejo las normas, dirigidas especialmente a mis premiados:

1- Al recibir el premio, se ha de escribir un post en el que comentes el premio que te ha sido otorgado, mostrarle en alguna parte del blog y hablar acerca del blog o web que te lo ha otorgado, mostrando también un enlace a dicho blog.

2- Debes elegir al menos a otros siete blogs para el premio y avisarles de que han sido premiados colocándoles un comentario en la última entrada de cada uno de ellos. Es necesario que los blogs elegidos no hayan sido galardonados con este premio anteriormente.

3- Debes también colocar un enlace a tus siete premiados.

A pesar de que muchos son los blogs que me gustaría premiar y que ya han sido premiados con anterioridad, los espacios que siguen a continuación también destacan por tener algo especial dentro de cada uno de ellos, algo que les hace realmente únicos. Mis premiados son, sin tener ninguna importancia o preferencia el orden:

- El Regreso a Ítaca: por su exquisito gusto por la buena música y el cine. Gran compañero de sufrimientos universitarios

- A La Vora del mar: un interesantísimo espacio de alguien que ama a su tierra y al mar, y todo un entendido en materias cinematográficas.

- El café del artista: por su dedicación al mantenimiento y mejora constante de la blogosfera y por ser un espacio realmente genuino.

- El almacén de los sueños rotos: por sus maravillosos relatos y por ser simplemente genial.

- Otros clásicos: por su conocimiento inabarcable del mundo del celuloide.

- Un e-mail para Ende: por su cuidado sentido del arte y la literatura.

- Carmen abre un blog: un pequeño e interesante blog que dentro de poco llegará a mucho.

Enhorabuena a los premiados.

lunes 18 de agosto de 2008

"Pasaje a la India", de E.M. Forster (1924)

Excelente obra de E.M. Forster y una de las novelas más importantes de la literatura contemporánea

Lo que son las cosas…hace apenas una semana escasa que a este vuestro anfitrión se le ocurrió la jubilosa idea de realizar una limpieza general en su cuarto, algo que finalmente acabó convirtiéndose en una especie de misión suicida distinguida con la orden de “buscar y destruir”, como si esta hubiese sido impuesta por alguna clase de jefatura militar con el objetivo de eliminar todos los trastos, cachivaches y objetos variados cuya utilidad hubiese llegado a su fin y su presencia entre aquellas cuatro paredes careciese ya de todo sentido.

Finalmente, la operación obtuvo un éxito abrumador. Todos los objetos inservibles fueron a parar directamente a la basura y los restantes fueron regalados, mientras que ingentes (y en mi opinión, desconocidas hasta la fecha) cantidades de polvo fueron desalojadas de los cajones y rincones más inhóspitos de mi cuarto, rincones que parecían llevar cientos de años sin que la luz del sol proyectase sus potentes rayos sobre ellos, pudiendo así descubrir nuevos espacios y desenterrar algunas antiguas joyas sepultadas por el tiempo (y por qué no decirlo, también por la mierda y la suciedad), llevándome una grata sorpresa.

Imitando casi a Howard Carter en su descubrimiento de la tumba del faraón Tutankamón en 1922, me incliné justo delante de la primera estantería, extendiendo mi brazo hasta el máximo para poder escudriñar a fondo aquel rincón olvidado de la mano de dios en busca de cualquier objeto que pudiese recuperar para su posterior selección, siendo más tarde eliminado, regalado o vuelto a colocar en su legítimo sitio, todo ello dependiendo de sus características y estado de conservación. En aquella tediosa búsqueda pude rescatar varios objetos tales como algunos libros, juguetes que no veían la luz del día desde que yo tenía cinco años y algunas cosas más, pero sin duda lo que más me sorprendió fue uno de los libros que encontré, un libro en particular que hacía años que no le leía, el cual, inexplicablemente, fue a parar a aquel olvidado rincón.

Mi interés personal por aquel libro surgió como consecuencia del visionado de una película basada en los acontecimientos descritos en dicha novela, una brillante adaptación cinematográfica dirigida por David Lean que no hizo otra cosa que despertar mi curiosidad por la lectura de la obra escrita así como por descubrir algunas de las otras obras de su autor, algunas de las cuales se han convertido a día de hoy en algunos de mis libros favoritos.

“Pasaje a la India”
era el nombre de aquel libro, y E.M Forster el de su autor, los cuales me han vuelto a hacer recordar viejos tiempos y a maravillarme con su lectura tras haberle leído de nuevo en el transcurso de la última semana, pudiendo descubrir el hecho de que se trata de una obra que sin duda mejora con el tiempo, manteniéndose al día a pesar del paso de los años.

En la novela, su autor nos traslada a la India de la década de 1920, momento en el que la mayor parte del subcontinente (así como otras regiones limítrofes como Birmania), se encontraban bajo el dominio efectivo del Imperio Británico desde hacía mucho tiempo, el cual desarrollaba un potente control económico de las riquezas naturales del país, explotándolas y exportándolas a los más diversos lugares del imperio del rey Jorge V y creando con ello un floreciente comercio que beneficiaba en grado sumo al poder indiscutible de Gran Bretaña, cuyo imperio comenzó a caer en la decadencia en esta misma época, especialmente con el advenimiento de las dos guerras mundiales.

Durante este tiempo, la población de la India sufría continuamente los abusos del colonialismo británico, ya que esta vasta colonia había sido concebida por Gran Bretaña como una colonia de explotación, manteniendo una reducida presencia inglesa destinada principalmente a controlar el flujo de las mercancías y a mantener el orden en el país, si bien la situación del subcontinente no distaba demasiado de la sufrida por otras colonias europeas en África y Asía como era el caso de la Indochina francesa o el Congo Belga, produciéndose en este último lugar una de las situaciones más precarias e inhumanas sufridas por los países colonizados por Europa durante la etapa conocida como Nuevo Imperialismo.

En este contexto, E.M Forster nos sitúa la historia de Pasaje a la India, explorando profundamente los diversos conflictos originados en una tierra en la que el choque constante de culturas era algo que estaba a la orden del día y que por desgracia no siempre terminaban favorablemente, tratándose también de un mundo terriblemente injusto, todo ello narrado a través de la historia de tres personajes principales:

Adela Quested es una joven profesora de escuela británica que realiza un viaje a la India acompañada por una mujer de avanzada edad, la señora Moore, cuyo hijo contraerá matrimonio con Adela una vez que estas lleguen a su destino, una pequeña ciudad ficticia llamada Chandrapore, donde Ronny (el hijo de la señora Moore), ejerce como magistrado de la ciudad. Nada más llegar allí, las mujeres comenzarán a descubrir una India muy alejada de sus idílicos pensamientos, una India que, a pesar de tener una enorme diversidad y riqueza cultural, se presenta tensa y muy castigada por sus vecinos británicos, los cuales parecen condenar al ostracismo a la población autóctona evitando relacionarse con ellos al máximo. Será durante su estancia en el país asiático cuando ambas mujeres entablen amistad con el doctor Aziz, un médico musulmán que será acusado injustamente de intento de violación por parte de Adela durante la visita que esta, y otros miembros de la comunidad de Chandrapore, realizan a las llamadas cuevas Marabar, desencadenando un vergonzoso proceso judicial en el que se pondrán dramáticamente de relieve todas las diferencias culturales, políticas, sociales y económicas existentes entre británicos e indios.

E. M. Forster realiza un soberbio trabajo de investigación y análisis acerca de los elementos culturales más sobresalientes de la cultura de la India a lo largo de esta novela, utilizando inteligentemente el acontecimiento del juicio por intento de violación del doctor Aziz para ponernos de relieve las profundas diferencias existentes entre los británicos y los indios, entre dos versiones diametralmente opuestas de enfocar la vida y de cómo ver y entender las cosas, una amarga visión de un mundo tremendamente injusto como era el del colonialismo en casi todos sus niveles. El autor hace uso de su propio conocimiento del terreno (viajó a la India en 1914) para poder realizar una exhaustiva descripción del terreno, describiéndonos los evocadores paisajes del país asiático con todo lujo de detalles y utilizándolos como telón de fondo para poder desarrollar la historia, una historia que, a pesar de describir un conflicto tan tristemente reciente, también nos muestra lo mejor y lo peor de dos culturas tan diferentes como son Oriente y Occidente, dos mundos opuestos que pueden llegar a convivir perfectamente, aunque tal y como podemos leer en la novela (y debido especialmente a la situación vivida en la época), esa convivencia parece convertirse en una verdadera utopía.

Esta se trata de una excelente novela altamente recomendable, un verdadero vehículo que nos puede transportar a una época muy concreta y a través del cual podemos llegar a comprender mucho mejor los problemas de ese tiempo, pero si hay una persona a la que me gustaría especialmente recomendar esta novela es a Zina, gran compañera y colaborada de este gran universo que es la blogosfera y gran amante de la lectura, quién nos deleita siempre con sus inmejorables artículos y de quien La Ciudad de los Náufragos ha tenido el honor de recibir la nominación al premio Weblog brillante, por lo que la estoy nuevamente agradecido.